1. Colocar las manos detrás de la cabeza y presionar hacia adelante. Es esta posición se debe inspeccionar que ambos se vean homogéneos, no presenten anormalidades como pliegues, hoyuelos, protuberancias o segregación de líquido en los pezones.
3. Subir una mano detrás de la cabeza y con la otra palpar el seno con dirección a las manillas del reloj de adentro hacia afuera. En esta posición se debe detectar la presencia de masas o puntos dolorosos. 
5. Sin cambiar de posición, presionar el pezón suavemente para identificar alguna secreción o sangrado. Repetir el proceso en el otro seno.

2. Poner las manos sobre las caderas haciendo presión e inclinarse hacia adelante empujando los hombros. Aquí hay que examinar el contorno del seno.
4. Examinar la axila con la yema de los dedos haciendo movimientos circulares para inspeccionar masas, abultamientos o zonas blandas.
En la ducha, realizar la exploración realizando los pasos anteriores, pues el agua jabonosa facilita identificar cualquier anomalía.

Prevenir el cáncer de seno está en tus manos, cuidarte es un acto de amor. Recuerda visitar al médico ante cualquier irregularidad que puedas encontrar después de examinarte.

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